martes, 2 de noviembre de 2010

Leer y no tanto en Biblioteca del Congreso

En Buenos Aires hay muchísimas bibliotecas. Son gratuitas y le permiten a uno quedarse todo el tiempo que se necesite. En mi época de (reciente) tesista la Biblioteca del Congreso fue mi lugar. No sólo tienen una atención muy buena -desde los de recepción que ya me veían ir todos los días hasta los bibliotecarios que lo orientan a uno- sino que hay una mística que no podría describir.

Quizás haya sido mi propio cuento, mi propia fantasía. Sin embargo, cada día veía a la Biblioteca poblarse de personajes como yo, y aún más extraños. Gente loca, gente sin techo, estudiantes, investigadores. Ese era el panorama diario y exquisito para mí, que muchas veces me concentraba en tratar de descifrarlos, de saber su origen y quizás inventar su destino.

Arquitectónicamente hablando, la Biblioteca de Congreso es bella aunque algunas de mis amigas comentaban que les parecía de alguna forma oscura. No era la Biblioteca del Maestro, bellísima y tranquila, pero era un lugar donde valía la pena estar.

Entonces Biblioteca de Congreso y sus personajes: una de our favourite cosas. Un lugar para leer, y no tanto.

2 comentarios:

  1. Celebro su nuevo blog, Jota!
    La biblioteca del congreso es un mundo. Yo me quedo con la nacional, ese monstruo enorme parado sobre un pilarcito.
    Saludos!

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  2. Gracias Trefo! Qué bueno verte por acá!
    ¿La Nacional? Medio fría...
    Saludos!

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