jueves, 13 de enero de 2011

Las elecciones afectivas

Lo "conocí" hace unos años ya. Creo que yo era más pequeña de lo que soy y el menos alto de lo que es. Comencé a leer su blog con frescura y palabras cortas, pero de esas que se estiran un poco más de lo que muestran. Entonces él salía de su isla casa para refugiarse en otra isla, más al norte, más fría en muchos sentidos.

Emil no es una cosa, claramente. Pero bien podría ser un personaje de algún cuento. Y es algo así como una elección afectiva. O al menos, así lo imagino yo. Saca hermosas fotos, escribe poco pero con cadencia especial, crea más de lo que dice y uno lo palpita aún a milllas de distancia.

Él mide en Fahrenheit y yo en grados centígrados, él viene del mar y yo de la tierra, él dice chevere y yo digo buenísimo. Nos separan las distancias, nos unen las letras.

Creo en este tipo de elecciones más que en muchas cosas cercanas a mí desde otras formas. Entonces Emil. Entonces el camino NY-Buenos Aires nos queda un poco más cerca.